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LA GRAN INFLACION: Mini-documental en español



Estados Unidos había salido victorioso de la guerra y el sistema monetario internacional estaba en sus manos. Pero este enorme poder terminó convirtiéndose en una carga demasiado pesada para el país, y la caída del sistema estuvo a punto de provocar el final del dólar, que contra todo pronóstico logró superar su episodio más difícil: La gran inflacion.

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BRETTON WOODS

En 1944 se llevó a cabo la Conferencia de Bretton Woods, en la cual 44 países participaron para establecer un acuerdo internacional para definir el sistema monetario mundial. La conferencia tuvo lugar cuando la Segunda Guerra Mundial estaba llegando a su fin y la victoria de los aliados parecía cada vez más probable. La Unión soviética fue invitada, pero decidió no participar de este acuerdo, mientras que China se encontraba en una guerra civil.

Estos acuerdos, que comenzaron a ser implementados en 1946, establecieron al dólar como la principal moneda reserva del mundo y su valor quedó vinculado con el oro a 35 dólares por onza. Se creó además el Fondo Monetario Internacional, con la función de promover la estabilidad financiera internacional, facilitar el comercio internacional y prevenir las crisis financieras mediante préstamos a los países miembros que enfrentaban problemas económicos. También se creó el Banco Mundial, con la función de financiar proyectos en países en desarrollo con el fin de reducir la pobreza y fomentar el crecimiento económico.

Bajo este sistema los países podían intercambiar sus monedas por dólares a una tasa fija acordada mediante tratados internacionales. Para mantener la estabilidad cambiaria, se estableció una banda de fluctuación inicial del 1% arriba o abajo del nivel acordado, que posteriormente se amplió a un máximo del 2.25%. Los bancos centrales de cada país se comprometían a intervenir en el mercado para mantener el tipo de cambio dentro de estos límites.

Al inicio de los acuerdos Estados Unidos quedó en una posición privilegiada en donde la demanda por su moneda se disparó, lo que le permitió financiar la guerra de Corea sin gastar sus reservas de oro. Además, durante la década de los 50s, Estados Unidos fue prácticamente la única potencia industrial del mundo. El sistema también le dio una gran estabilidad a la economía mundial, lo que permitió la recuperación y reconstrucción después de la guerra.

Sin embargo, todo comenzaría a cambiar en la década de los 60’s para Estados Unidos y el sistema comenzaría a sufrir fuertes deterioros.

EL FINAL DE BRETTON WOODS

Estados Unidos comenzó a tener déficits en su balanza de pagos, es decir más dólares salían de su economía de los que entraban. Y si bien esto era apropiado y necesario en el sistema, porque el dólar era la moneda de comercio internacional, Estados Unidos comenzó a ver cómo sus reservas de oro, que había acumulado durante todo el siglo, aceleradamente durante la gran depresión y la guerra, ahora estaban comenzando a caer. Y es que como parte de los acuerdos, los países miembros podían solicitar el cambio de dólares por oro, al precio de 35 dólares la onza, y muchas veces eso era precisamente lo que hacían.

Durante la década de los 60’s, el crecimiento acelerado de Alemania y Japón generó una competencia cada vez mayor con Estados Unidos en el comercio internacional, lo que provocó un aumento en el déficit comercial de Estados Unidos y el surgimiento del llamado «dilema del dólar».

El dilema del dólar se refería a la difícil elección que enfrentaba Estados Unidos en cuanto a su política monetaria. Si optaba por una política monetaria estricta, podía estabilizar el sistema monetario internacional, pero a costa de sacrificar el crecimiento económico y la competitividad en las exportaciones debido a la fortaleza del dólar. Si, por otro lado, optaba por una política monetaria más expansiva, podía impulsar el crecimiento económico local, pero a expensas del sistema internacional, ya que si las reservas de oro no crecían al mismo ritmo que los dólares, no sería posible mantener la convertibilidad del dólar por oro.

Y esto fue precisamente lo que ocurrió. Durante los años 60, los gastos militares de Estados Unidos relacionados con la Guerra de Vietnam y la Guerra Fría, así como la carrera espacial y programas nacionales para reducir la pobreza y la discriminación racial, como el «Great Society», contribuyeron a un aumento del déficit presupuestario del país, que sumado al déficit comercial, provocaron que se creara una gran cantidad de dólares en circulación mientras que las reservas de oro del país seguían disminuyendo.

Y los dólares en manos de países extranjeros rápidamente superaron las reservas de oro de Estados Unidos para responder por este acuerdo, con muchos de estos países solicitando la convertibilidad y deteriorando aún más las reservas, entrando en todo un círculo vicioso. Como resultado Estados Unidos pasó de tener más de 20.000 toneladas de oro en reservas a principios de la década de los 50’s a menos de 10.000, 20 años después. Y en 1971, el presidente Richard Nixon anunció la suspensión temporal de la convertibilidad del dólar al oro, y poniendo fin en la práctica, aunque no de manera oficial al acuerdo de Bretton Woods.

EL COLAPSO DEL DÓLAR

El final de la convertibilidad de dólares a oro causó reacciones iniciales divididas. A nivel local, hubo cierto optimismo y la bolsa registró su mayor subida en un día. Sin embargo, a nivel internacional se consideró como el comienzo del fin de la hegemonía estadounidense. Muchos países dejaron de aceptar el dólar, incluidos algunos países de la OPEP que comenzaron a solicitar oro a cambio de petróleo.

Y aunque en un principio se planteó que la suspensión de la convertibilidad era temporal, en 1973 se abandonaron oficialmente los acuerdos y los países comenzaron a permitir que sus monedas flotaran libremente en los mercados de divisas, al menos en teoría, ya que la intervención en este mercado ha sido una constante.

Y es que con el final del acuerdo de Bretton Woods, se considera que se pasó a un no-sistema, en donde las reglas de juego no son claras y en donde algunos países han devaluado su moneda a propósito para ser más competitivos a nivel internacional, por ejemplo.

Cuando el dólar pudo flotar libremente, tuvo una fuerte desvalorización con respecto a las principales monedas de la época y mantuvo una tendencia bajista a lo largo de los 70’s. Y el escandalo de Watergate, que obligó a Nixon a renunciar a la presidencia, la alta inflación, déficit comercial y la incapacidad de Estados Unidos de cumplir con su parte del acuerdo de Bretton Woods deterioraron enormemente la imagen del país a nivel internacional y la moral a nivel local.

Con el país cayendo en un periodo de estanflación, en donde la economía se estancó, el desempleo aumentó y la inflación permaneció alta durante toda la década. La estanflación es un fenómeno sumamente difícil de combatir porque las soluciones tradicionales son contradictorias desde el punto de vista de políticas monetarias. Mientras que la inflación se combate subiendo las tasas de interés y limitando el dinero en circulación en la economía, el estancamiento se combate bajando las tasas de interés y estimulando la economía con liquidez. Pero como si todo esto fuera poco, Estados Unidos enfrentaría esta década a una crisis energética.

LA CRISIS ENERGÉTICA DE LOS 70’s

Aunque en estos momentos Estados Unidos es el mayor productor de petróleo del mundo y puede cubrir su demanda interna fácilmente, esto requirió de décadas de una fuerte inversión en el desarrollo de tecnología para lograrlo. Y en los 70’s, al no tener esta tecnología, el país era dependiente de los países de la OPEP.

Y durante este periodo se presentaron dos eventos en donde estos países limitaron la oferta de petróleo y la demanda aumentó considerablemente, resultando en una gran escasez, con largas colas de automóviles en las gasolineras volviéndose una imagen constante en Estados Unidos, en lo que se estaba constituyendo como la gran inflacion.

El primer evento ocurrió en 1973, cuando los países de la OPEP restringieron el suministro de petróleo a los países que apoyaban a Israel en la guerra de Yom Kippur, entre los que se encontraba Estados Unidos. El segundo evento tuvo lugar en 1979, tras la revolución islámica en Irán, que interrumpió la producción de petróleo y exacerbó aún más la situación precaria de Estados Unidos y el dólar.

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Este no sería el final del dólar, que se mantiene como la principal moneda reserva del mundo, pero para superar este desafío necesitó de la ayuda de mentes brillantes.

MILTON FRIEDMAN

Milton Friedman fue un economista estadounidense, ganador del premio nobel en 1976 por » sus estudios en los campos del análisis del consumo, historia y teoría monetarias, y por su demostración de la complejidad de la política de estabilización» y que tuvo una enorme notoriedad durante la décadas de los 60s y 70s, con sus ideas sobre el libre mercado, su enorme habilidad para debatir y por convertirse en una de las figuras más prominentes del monetarismo.

Friedman planteaba que la inflación era siempre un fenómeno monetario, que se producía cuando la cantidad de dinero en la economía crecía a una tasa superior a la de la producción y, por lo tanto, si Estados Unidos quería solucionar su episodio de la gran inflacion, debía ajustar la creación de dinero. En otras palabras, si había una gran cantidad de dinero en la economía persiguiendo pocos bienes, se produciría un aumento de los precios y, por lo tanto, inflación.

Esta idea, que sirvió de base para solucionar el problema de la gran inflacion de Estados Unidos, ha sido objeto de debate por parte de otros economistas, y el mismo Friedman reconoció en su artículo del 2006 «The Role of Monetary Policy», publicado poco antes de su muerte, que la relación del dinero no es totalmente lineal con la inflación.

Esto se debe a muchas razones, con algunas de las principales siendo las diferentes medidas de la cantidad de dinero en la economía, las limitaciones en la forma en la que se mide la inflación, la absorción del dinero por parte de los mercados financieros, el uso para reservas internacionales y en el comercio internacional, entre otras que distorsionan la relación. Además, su aplicación en la práctica es compleja porque no todo el dinero es creado de manera directa a través del banco central, sino que la mayor parte es a través de préstamos que hace a bancos comerciales.

Sin embargo y a pesar de todo esto, la idea base de su tesis sigue siendo verdadera y tuvo una fuerte influencia en las medidas que tomó la Reserva Federal, en cabeza de uno de sus mejores presidentes: Paul Volcker.

PAUL VOLCKER

Paul Volcker fue un economista estadounidense, nacido en 1927 y que se desempeñó como subsecretario del Tesoro para Asuntos Monetarios Internacionales y como presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York. También fue presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca y presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos desde 1979 hasta 1987. Su autobiografía, publicada en 2018, fue la base principal de este video y es una lectura muy recomendada para quienes están interesados en estos temas.

Durante su mandato como presidente de la Reserva Federal, Volcker adoptó las ideas de los monetaristas y enfocó los esfuerzos de la institución en controlar el crecimiento monetario, en lugar de centrarse solo en las tasas de interés. Estas dos variables están conectadas, pero no son lo mismo.

Para lograrlo, Volcker aumentó las reservas que los bancos comerciales debían mantener en la Reserva Federal, limitando así los préstamos que podían otorgar y reduciendo el dinero en circulación. Además, elevó las tasas de interés de manera acelerada, pero inicialmente sus políticas tuvieron muy poco efecto y cuando las tasas de interés estaban en el 10%, la inflación continuaba en el 12%.

Esto se debía a la pérdida de confianza en la Reserva Federal y el dólar. Bajo el nuevo no-sistema que había seguido a Bretton Woods, la confianza en una moneda y por extensión su demanda, uso y aceptabilidad, estaban muy ligados a la efectividad con la que el banco central que la emitía pudiera mantener la estabilidad de los precios, y la reserva federal claramente no estaba cumpliendo esta tarea.

Volcker veía con preocupación varios factores que indicaban que la inflación no bajaría. En primer lugar, los bonos de largo plazo reflejaban estas expectativas. Además, los trabajadores requerían aumentos de salarios altos para compensar el impacto de la inflación. Finalmente, muchos negocios y contratos eran celebrados por pocos meses debido a la incertidumbre en los cambios de los precios. En marzo de 1980, la inflación alcanzó su nivel máximo cercano al 15%, lo que agravó la situación económica y la preocupación de Volcker.

Y los crecientes problemas económicos de Estados Unidos comenzaron además a poner una fuerte presión sobre los directivos de la reserva federal, que cada vez estaba más dividida en sus decisiones de aumentar la contracción monetaria, empeorando la credibilidad de la FED y su capacidad de llevar a cabo su política monetaria.

Las presiones políticas no se hicieron esperar, y como consecuencia se produjeron protestas de agricultores con tractores alrededor de la reserva federal y se asignó un esquema de seguridad a Paul Volcker por las amenazas recibidas, como reflejo de la difícil tarea que enfrentó durante estos años.

Pero a pesar de las presiones, Paul Volcker logró mantener el rumbo de la política de la Reserva Federal y las tasas de interés alcanzaron un récord histórico del 19,1% en junio de 1981, que permitió que poco a poco la inflación fuera cediendo terreno y pasara a un solo digito, con el dólar revalorizándose y recuperando la posición como la principal moneda reserva que mantiene hasta al momento.

El éxito de Paul Volcker hizo que se ganara la admiración de muchas personas y pasara a la historia como uno de los mejores presidentes de la reserva federal. Sin embargo, su experiencia también ha dejado una importante advertencia para el futuro y personas como Charlie Munger han señalado que en caso de que una crisis similar vuelva a ocurrir, las restricciones políticas podrían impedir que se implementen soluciones extremas como las que Volcker aplicó. El problema obvio es que, en su momento, solo una medida tan drástica podía haber logrado los resultados necesarios.

A pesar de que Estados Unidos logró superar su episodio de la gran inflacion, los costos asociados fueron significativos. El aumento en el valor del dólar tuvo un impacto negativo en las economías que tenían deudas externas en esa moneda, lo que contribuyó a la crisis de la deuda de América Latina en la década de los 80s, conocida como “la década perdida”. Por otro lado, la economía estadounidense sufrió dos crisis importantes durante ese período.

CRISIS ECONOMICAS EN ESTADOS UNIDOS

En 1980 Estados Unidos entró en recesión económica, en donde el desempleo aumentó hasta el 8% mientras la inflación se encontraba en el 14%. La recesión y la mala situación económica en general en el país fueron factores que influyeron en la reelección del presidente Jimmy Carter. Su manejo de la economía fue ampliamente criticado y su popularidad disminuyó durante su mandato, provocando que perdiera las elecciones presidenciales de 1980 ante Ronald Reagan.

Y en 1981 Estados Unidos entraría nuevamente en una recesión que duró hasta finales de 1982 y en donde la caída del PIB durante los primeros tres trimestres de 1982 sería del 6.4% y el desempleo de 10.8%. Pero contrario a lo que sucedió para Carter, la recuperación de esta crisis serviría para que Reagan tuviera uno de los triunfos más aplastantes de la historia de Estados Unidos en 1984.

Estas recesiones, aunque separadas, se le atribuyen principalmente a efectos secundarios de las tasas de interés altas, que hacen más atractivo ahorrar y comprar títulos de deuda con rentabilidad fija y desincentivan la inversión y el gasto, provocando un menor crecimiento económico. Pero cuando la inflación fue superada, las tasas pudieron comenzar a bajar y la economía a reactivarse.